Un programa de compliance eficaz protege a la empresa, fortalece su cultura corporativa y genera confianza en sus stakeholders
En un entorno empresarial cada vez más regulado, el cumplimiento normativo (compliance) es esencial para evitar sanciones, proteger la reputación y garantizar la transparencia. Un programa de compliance bien estructurado permite a las organizaciones identificar, gestionar y mitigar riesgos legales y operativos, promoviendo una cultura ética y responsable. La figura del Compliance Officer desempeña un papel clave en la implementación y supervisión de estas estrategias, asegurando su efectividad y mejora continua.